¿Tenemos alguna bacteria en el medio ácido del estómago? Helicobacter pylori, un patógeno más que abundante.
Hoy en día se oye mucho hablar de microbiota, y es que su cantidad, variedad, distribución, mecanismos de acción y funciones son vitales para nuestro organismo.
Si nos fijamos en la microbiota del tracto digestivo, veremos que la población bacteriana va aumentando en número y variedad desde el estómago hasta el intestino grueso. Esto es lógico, ya que el ambiente ácido del estómago no es el más adecuado para el crecimiento bacteriano.
Cuando se habla de microbiota intestinal, normalmente se hace referencia a la del intestino grueso, concretamente al colon.
¿Y por qué hablamos de todo esto?
Porque hoy es el día perfecto para contarte algunas curiosidades sobre H. pylori.
¿Qué es Helicobacter pylori?
Como sabrás, se trata de una bacteria presente en el estómago de aproximadamente el 50 % de la población mundial. Es capaz de resistir el ácido gástrico porque segrega ureasa, una enzima que neutraliza el entorno ácido y crea una “burbuja” de pH neutro a su alrededor, permitiéndole colonizar la mucosa gástrica. Además, tiene flagelos que le permiten moverse y anclarse.
¿Cómo te puedes contagiar?
El contacto con agua o alimentos contaminados es una vía de contagio común, aunque también puede transmitirse a través de los besos.
H. pylori está implicada en el desarrollo de gastritis crónica, úlceras gástricas e incluso cáncer gástrico.
A pesar de su alta prevalencia y su posible implicación en el cáncer gástrico, no se recomienda tratar a toda la población de forma generalizada. Solo países como Japón o Corea del Norte, donde el cáncer gástrico es muy frecuente, optan por ese enfoque. Además, tratar a toda la población aumentaría las resistencias a los antibióticos.
¿Cómo saber si tienes H. pylori?
Algunos signos y síntomas frecuentes:
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Dolor de estómago, especialmente en ayunas
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Hinchazón abdominal
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Falta de apetito
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Pérdida de peso sin causa aparente
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Náuseas
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Meteorismo
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Anemia ferropénica inexplicable
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Dispepsia en menores de 55 años
Como no es sencillo detectarlo simplemente con estas características, en Farmacia Parque de la Salud contamos con tests de aliento que pueden facilitar el diagnóstico.
Además de dispensar el tratamiento prescrito por el médico (generalmente con un inhibidor de la bomba de protones -como por ejemplo Omeprazol, antibióticos y bismuto), recomendamos utilizar coadyuvantes naturales como aceite de apio, romero, tomillo o jengibre.
También es clave el uso de probióticos, como Lactobacilos, Bifidobacterias y Saccharomyces boulardii, que ayudan a reducir la sintomatología asociada al tratamiento antibiótico.
Ciertas cepas aumentan la tasa de erradicación entre un 5-15%.
Especies como L. rhamnosus GG y L. acidophilus, incluso crean bacteriocinas antimicrobianas que compiten directamente contra H. pylori.
¿Y los mitos?
Igual te ha llegado algún mito en torno a esta bacteria, pero que sepas que, si tomas mucho café o picante, no tendrás más posibilidades de albergarla.
Algo que no es un mito, y en lo que se está investigando aún, es la relación entre Alzheimer y H. pylori; todavía no hay pruebas concluyentes.
Tampoco es un mito que, en algunos de los tratamientos para H. pylori, es normal que te sepa mal la boca y que tus heces sean negras.
En todo caso, a los 30 días del tratamiento, siempre se debe hacer un test de erradicación.
Pero si te aconsejan tomar yogur en vez de los probióticos citados anteriormente, ten en cuenta que un probiótico liofilizado de farmacia equivaldría a tomar 20 yogures cada 8 horas.
El mundo de los microorganismos es apasionante.
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Muy interesante