Tras las vacaciones solemos notar cierto decaimiento en el estado de ánimo, que puede afectarnos en la vuelta al cole y al trabajo. También pueden aparecer otras necesidades de salud, como la falta de hidratación en la piel, que deberíamos atender; pero, si no contamos con demasiada motivación, no nos será fácil sacarlas adelante.
Ante el estado de ánimo decaído post-vacacional, para apoyar el sistema nervioso y contribuir al bienestar emocional y mental, pueden ser aconsejables las vitaminas B6 y B12. Combinadas con magnesio, ayudan a reducir la tensión o la ansiedad, especialmente si el desánimo está relacionado con estrés o insomnio.
En casos en los que sea difícil conciliar el sueño, o existan alteraciones en el ritmo circadiano tras las vacaciones, la melatonina puede ser de gran ayuda.
Junto a ella, también se recomienda el triptófano, precursor de la serotonina, clave en la regulación del estado de ánimo.
El triptófano es un aminoácido esencial que nuestro organismo no produce por sí solo, por lo que debemos obtenerlo de la alimentación o la suplementación. Algunos alimentos ricos en triptófano son: plátanos, lácteos, legumbres, frutos secos, cereales integrales, huevos, cacao o pescado.
¿Y los adaptógenos?
Quizá te preguntes si los adaptógenos también pueden ser útiles en esta época del año. La respuesta es sí, aunque con matices.
Por un lado, pueden ayudar a reducir la sensación de fatiga física y mental, mejorar la concentración, la claridad mental y la energía para retomar la rutina. También pueden atenuar la ansiedad y el estrés propios de la transición de vacaciones a trabajo.
Pero su eficacia aumenta si los combinas con buenos hábitos: sueño de calidad, ejercicio, alimentación equilibrada y gestión del estrés.
Algunos adaptógenos destacados son: ashwagandha, rodiola y ginseng, que parecen ayudar al organismo a responder al estrés modulando el cortisol y otros mediadores.
Eso sí, la evidencia aún es emergente y es importante considerar el riesgo de interacciones con medicamentos y la variabilidad individual. Por ejemplo, estas plantas pueden interactuar con inmunosupresores, antidiabéticos orales, antidepresivos y fármacos metabolizados por el citocromo P450.
Por ello, desde la farmacia recomendamos siempre un uso temporal y bajo supervisión profesional.
Probióticos: una ayuda inesperada
Teniendo en cuenta el eje intestino-cerebro, otra alternativa que quizá no habías considerado son los probióticos.
La conexión entre la microbiota intestinal y el sistema nervioso central se produce a través de múltiples vías, siendo el nervio vago una de las principales.
La microbiota produce neurotransmisores como la serotonina (el 90% de la cual se fabrica en el intestino), dopamina, GABA o acetilcolina, que influyen en el ánimo, la motivación, el sueño y la memoria.
No todos los probióticos son útiles para mejorar un bajo estado de ánimo, pero en la farmacia disponemos de cepas específicas con eficacia y seguridad demostrada.
En casos de estrés y sobrecarga emocional, se recomiendan combinaciones de cepas como Lacticaseibacillus paracasei LA903 y Lacticaseibacillus paracasei LA205, junto a vitamina B6, que ayudan a mantener unas funciones psicológicas normales y a atenuar los efectos de un cortisol elevado.
En general, reequilibrar tu microbiota contribuye al equilibrio de tu estado de ánimo.
En Farmacia Parque de la Salud seguimos siendo tu mejor aliado en temas de salud, atendiéndote con la ilusión del primer día y con la experiencia de más de 25 años.

